Léeme:

Siguenos en Blogger Siguenos en Facebook Síguenos en Twitter

lunes, 15 de agosto de 2016

¿Suerte?

He tenido la suerte de querer con toda el alma, de desquerer con honores, de abrazar a quienes me quieren. He tenido la suerte de no tirar la toalla cuando de conseguir un sueño se trata, de conocer mis límites a base de superarme, de aprender que abandonar una partida en el momento justo también puede convierte en ganadora. He tenido la suerte de amar y ser correspondida, de disfrutar de cada instante compartido, de que ése amor se acabara cuando ya no funcionaba, y de asumir, al fin, que debo abrir las puertas de mi vida a nuevos sentimientos. He tenido la suerte de dedicarle horas de trabajo y esfuerzo a lo que me gusta, de llorar por desesperación y de encontrar en cada lágrima una mano amiga que confía en mí. He tenido la suerte de dejar atrás relaciones tóxicas para la salud del alma, de encontrar otras más alegres, de mirar al pasado con la perspectiva que sólo el tiempo nos ofrece y de aceptar que gracias a él soy lo que soy. He tenido la suerte de sentirme querida, de entregar besos absolutamente deseados y de llorar de la risa por una experiencia que un día me hizo llorar. He tenido la suerte de atreverme a pedir ayuda cuando la necesitaba y de encontrarla, de ayudar a otros, de equivocarme muchas veces y de pedir perdón otras tantas. He tenido la suerte de no gustar a todo el mundo, de respetar el criterio ajeno, de gritar para liberarme y perdonar en silencio. He tenido y tengo la suerte de estar viva y de ser consciente de lo afortunada que soy por cada experiencia, por cada olor, por cada beso y por cada baile. He tenido la suerte de no creer en la suerte, de creer en la constancia, en la bondad y en las circunstancias.
He tenido la suerte de dejar de creer en el azar y empezar a creer en mí misma.





viernes, 12 de agosto de 2016

Canciones de amor.

Ojalá crecieran flores en todas las aceras,
se instalara la alegría en nuestra vida,
dejáramos de hacer daño a otros,
y nos ocupáramos de querer mucho a los nuestros.

Ojalá la paz ganara todas las batallas,
se rompieran todos los miedos,
triunfáramos en aquello que nos hace feliz
y fracasaran todas las envidias ajenas.

Ojalá sonaran canciones de amor en todos los bares,
se cerraran las tristezas de pasados maltrechos, 
convirtiéramos en experiencia los errores,
y lucháramos por cumplir viejas ilusiones.

Ojalá mis esperanzas no se quedaran en un poema, 
se transformaran en abrazos todas mis palabras,
riéramos entre lágrimas de emoción,
y dijéramos más veces te quiero.





jueves, 11 de agosto de 2016

Aún vivo, aún amo.

Ni el olor del café recién molido que preparo por las mañanas, ni el ronroneo molesto de mis despertares tempranos, ni el beso en la mandíbula minutos antes de dormirme. De mí ya nada, amor, porque nada queda. Ni el sonido de la música que no soportarías de no ser porque me hace bailar, ni los nervios la noche antes de una reunión importante, ni la risa tímida cuando compartíamos un secreto, ni los ojos acristalados cuando te estoy pidiendo mimos. Para ti ya nada, mi vida, porque nada somos. Ni el abrazo reconfortante cuando crees que el mundo es injusto, ni el deseo imparable que nos sacudía en cualquier esquina, ni el mensaje de buenos días cuando tú eras el único motivo para que amaneciera siempre soleado, ni mi mano revolviendo tu pelo mientras te miraba a los ojos. Por ti ya nada, pequeño, porque todo lo fuimos. Ni la defensora incondicional de tus pecados, ni la guerrera valiente de nuestra lucha, ni la juventud canalla y atrevida que compartimos. Nosotros ya nada, mi niño, porque nos pudo el miedo.
Contigo ya no, conmigo tú, tampoco.
Sin ti, sin mí, todavía juntos.
Juntos, a veces, en el recuerdo de aquel vestido de flores, de aquel encuentro inesperado, de aquella casualidad fingida, de aquella canción del primer beso, y de aquella lágrima anterior al penúltimo.

En el recuerdo sí, porque contigo y sin ti, aún vivo, aún amo, aún es para siempre.

viernes, 5 de agosto de 2016

Estrellas fugaces, amigos eternos.

Salpícame la risa de buenos deseos, 
chapotea entre mis nuevos proyectos, 
baila tu canción favorita en el capó de mi coche, 
báñate en la playa con el traje que mejor te sienta,
lánzale un beso al sol de cada ciudad que compartimos,
llámame a deshoras, que siempre estaré a tiempo,
busca una estrella a la que darle las gracias, 
quédate siempre a mi lado, 
dedícame la eternidad.


Imagen extraída de pixabay.




miércoles, 3 de agosto de 2016

El recuerdo de su risa.

Era una de esas noches de verano en las que ya empieza a refrescar. Ella estaba viviendo el verano de su vida; él llevaba demasiados inviernos a las espaldas. Cuando se cruzaron a él le parecieron un milagro sus ojos, una hoguera en mitad del Polo Norte. Ella sonrió como si llevara toda la vida esperando encontrarse con él. Ambos lo supieron: el destino existe y era esto. Bailaron en mitad de una aglomeración de gente, ante las miradas brillantes de otros miles de jóvenes capaces de apreciar su amor. Y ya no pudieron separarse, por mucho que intentaran alejarse. Es cierto que el otoño enfría muchas cosas, pero para ellos siguió encendida la mecha de las ganas, y pese a los obstáculos del camino, jamás consiguieron olvidarse.

Ahora, han dejado que el invierno congele sus sentimientos, que las mariposas de su estómago mueran de frío y son capaces de coserse la sonrisa a sí mismos cada vez que se cruzan, con tal de no ceder uno antes que el otro. El maldito orgullo, el maldito daño. Y llenan las sábanas del olor de otras personas que no logran llenar su corazón. Se miran perplejos, atónitos, como quien observa una obra de arte en un museo, atemorizados por si suenan las alarmas al cruzar la señal de prohibido, ellos que se habían acariciado en un millón de ocasiones. Ella ya no le sonríe, él vive enamorado del recuerdo de su risa. Él ya no la mira a los ojos, ella no ha vuelto a pestañear con tanto encanto para nadie más. Recuerdan que hubo una vez que fueron los mejores amantes del verano, pero ha vuelto a ser otoño y, aunque sigue viva la hoguera de las ganas, han apagado la del valor.


- Imagen extraída de pixabay.