Léeme:

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sábado, 8 de abril de 2017

rend...IRSE.

Te dicen tarde que ser feliz también implica irse, decir basta, mudar la piel por otra nueva. Te lo dicen tarde. Te dicen tarde que no hay causa suficiente que justifique que te autodestruyas. Te lo dicen tarde, a veces nunca. A veces tienes que darte cuenta tú solo y abrir mucho los ojos tras chocarte contra el hormigón por ir sin frenos. Te lo dicen tarde y ya estás destrozado cuando logras escuchar una verdad que duele. Y es que nos han enseñado que rendirnos es de cobardes y de fracasados. Y no, mi vida, nada de eso.

Rendirse supone tragarse el orgullo, bucear en tus propias necesidades, y darle la espalda a lo que más has querido porque hace tiempo que te olvidaste de quererte a ti mismo. Rendirse es un ejercicio de amor propio absolutamente necesario en algunas ocasiones. Y al diablo con la toalla, la tiro porque me está ahogando desde hace mucho tiempo. Pero te lo dicen tarde, y el grito llega ya a la desesperada, como un huracán que lo arrasa todo. Rendirse, también implica crecer y eso no lo cuenta nadie. Conocer tus propios límites, arriesgar, perder, ganarse. Y entender que cuando se ha dado todo, no queda nada más por dar. Que sólo queda recoger los pedazos de tu historia y guardarlos en el baúl de los finales rotos. Porque esa es la única manera de que te entreguen las piezas para construir un puzzle nuevo.


Porque quien te quiere no te hace esperar, no te deja sufrir, no tolera que pierdas tu amor propio. Quien te quiere no te pide que luches, se queda a luchar contigo. Y cuando entiendes eso, cuando por fin te das cuenta de que no merece la pena competir por alguien o algo que jamás tuvo la valentía de quedarse contigo o de dejarte ir del todo, vuelves a mirarte a ti mismo con el amor que nunca debió faltarte: el propio. No, no vivo en un ring de boxeo y no pienso seguir luchando por alguien o algo que contraataca cuando menos me lo espero, porque uno de los golpes puede ser emocionalmente mortal, porque el alma también se rompe y sangra, y eso no se cura con puntos de sutura. Hoy me he rendido tras los mensajes de alarma de mi propio cuerpo, y he descansado como si llevara media vida corriendo descalza por el asfalto y al fin encontrara una cama caliente. Ríndete siempre que quieras, y con quién quieras, ríndete en todo aquello que no suponga ganarte a ti misma. Duerme tranquila, que ya no tienes que preocuparte por la seguridad de tu espalda, protege ahora tu frente y mantenla bien alta siempre.



martes, 28 de marzo de 2017

Que seas tú, que vivas.

Que no te impongan la felicidad, ni mucho menos la tristeza. Que no te digan que tus sueños son pequeños, o quizá, demasiado grandes. Que no juzguen de quien te enamoras. Que jamás olvides que el amor es libre. Que no te venzan las decepciones. Que no te falles a ti mismo. . Que incluso si lo haces, te perdones. Que no te peguen una etiqueta social que no dice nada de ti mismo. Que no te nieguen el derecho a equivocarte, a arrepentirte, a pedir perdón. Que no olvides que ningún tiempo pasado es mejor que el presente. Que tengas en cuenta que nadie sabe cuánto dura el inmenso privilegio de estar vivo. Que lo aproveches cada segundo. Que des las gracias, pero que jamás te quedes con alguien simplemente por agradecimiento. Que llores un par de horas, un par de días o un par de meses. Que llores cuanto necesites, y si puede ser, mejor de alegría. Que no reniegues ni mutiles tu propia pena. Que la dejes salir para que florezca y no se enquiste. Que te enamores mucho, como se enamoran los locos, pero que mantengas siempre la cordura de no olvidarte de quererte a ti mismo. Que grites libertad, que hables de paz, que prediques la alegría. Que te tachen de feliz, de idealista, de optimista, de utópica. Que te abracen mucho, muy fuerte, hasta que te exploten los miedos que guardas en las costuras de tu piel. Que te cosan las heridas con besos. Que bailes y descubras la pasión en un tango, la conquista en una bachata, el desamor en el tema de un cantautor. Que la música siempre te acompañe porque es melodía para la vida. Que te plantees todo cuanto crees saber y te estrelles contra tus propios prejuicios, hasta descubrir que crecer es plantearse constantemente las dudas y descubrirse a uno mismo.
Que lo vivas todo, lo bueno y lo malo, los fracasos y el éxito.
Que jamás dejes de intentarlo.

Que vivas y que te sientas vivo.


martes, 21 de marzo de 2017

Miedo.

He acariciado la felicidad de quien ve hacerse realidad sus sueños. Y he afrontado el miedo de echarlo todo a perder por una decisión precipitada. Así de incoherente es la razón; te tiras años y años esperando algo, luchando por ello con esfuerzo, y cuando por fin lo consigues te tiemblan las piernas por la incertidumbre de perderlo.



domingo, 12 de marzo de 2017

Hermanos.

Hermano:

Colgaría un lazo con tu nombre en cada una de las letras con las que se escribe la palabra gracias. Derramaría mi alegría sobre un papel en blanco para que jamás te sintieras vacío de arte. Inventaría formas nuevas de demostrarte mi amor a través de cosquillas o besos en la frente. Robaría un barco para pasearte por mar abierto, y que supieras que hasta los delfines esperan tu risa. Dibujaría la habitación en la que crecimos tantas veces como hiciera falta si alguna vez te falla la memoria. Defendería con mi vida tu vida, porque sé, que sin ti, yo sólo sería muerte. Suplicaría a mis cantantes favoritos que inventaran la canción definitiva para hacerte saber lo mucho que me alimentan tus abrazos. Colocaría mi zapatilla debajo del árbol de Navidad eternamente sólo por ver tu cara de ilusión la mañana del día de Reyes. Inventaría juegos nuevos para que no te aburras jamás de compartir momentos conmigo. Llamaría a todas las cadenas de televisión para que emitieran nuestros dibujos favoritos los domingos por la mañana. Mataría monstruos, fantasmas y traumas por ti, sin remordimiento alguno. Haría todo eso, haría mucho más, lo haría todo hasta agotarme, para descansar después en tu regazo.

Porque tú has sido el faro que guía al marinero, la pancarta de bienvenida en la terminal de un aeropuerto, la película rebelde de mi infancia, el olor indescriptible al abrir la puerta de casa, la cama compartida repleta de confidencias, y el peluche lleno de lágrimas y sueños que me acompaña desde niña. Tú eres mucho más que sangre, más que familia, más que amistad. Eres mi igual y por eso te quiero tanto, hermano.

                                     

miércoles, 8 de marzo de 2017

Día Internacional de la Mujer.

A la que ama su condición de mujer,
a toda aquella persona que se siente mujer,
a los que respetan sin excepción a todas las personas,
a los que apuestan por una educación en igualdad.

A la del pelo rubio, moreno, rojo, verde o azul, a las que se enamoran sin importar los colores, y han aprendido a amarse a sí mismas. A la de la falda corta o larga, a la que lleva siempre los pantalones de su vida, a la que se pinta todos los días los labios rojos de pasión y a la que jamás se maquilla, simplemente, porque no le da la gana. A la que lleva por bandera la igualdad y la defiende en cada acto y cada acción, también en las cotidianas, también en la expresión de las palabras que puedan ayudar a otras. A las que son madres y a las que no lo serán jamás, a las que valoran, escogen y deciden su propio futuro sin presiones sociales, laborales o sentimentales. A las que lloran y gritan, se enrabietan y se quejan, a las que identifican los problemas y buscan la solución. A las que asumen que la propia definición de humano nos vuelve vulnerables, equívocos, y sensibles, y dejan de buscar la perfección, la excesiva exigencia y la culpabilidad exacerbada. A las que eligen casarse y a las que deciden vivir solteras. A la que ven en los ojos de la compañera una necesidad de apoyo, de comprensión y de amor, y se lo entrega sin límite, tatuándose en el pecho la palabra sororidad. A la que siempre ha sido libre, a la que busca la libertad que nunca debieron arrebatarle, a la que ayuda a liberarse a otras. Por las que ya no están y jamás deberán caer en el olvido, a las que fueron asesinadas en manos de la violencia machista, para que sus nombres y su recuerdo impliquen siempre voluntad de cambio, implantación de medidas efectivas y reales para luchar contra esta lacra, y la movilización de todos los sectores de la sociedad. A las que se merecen un puesto ejecutivo de alto cargo y el machismo se lo niega, para que sean ejemplo de superación y se les dé el reconocimiento y visibilidad que merecen. A las que tantas veces se han sentido acosadas, humilladas, vilipendiadas o cosificadas como objeto sexual, para que no se le reste nunca importancia a su situación y se conciencie a la sociedad sobre la suma gravedad de estas conductas. A las que no se cansan de luchar en pro de la igualdad de oportunidades y derechos que como ser humano nos corresponde. A todas, pero también a todos, porque todos somos parte de este cometido: recordemos, que hoy no es un día de felicitación, sino de reivindicación, y que lo celebraremos todos juntos cuando el incansable esfuerzo por lograr lo que es nuestro se vea al fin cumplido, cuando los derechos de todos caminen de la mano hacia un futuro en igualdad, paz y respeto.

A ti, mujer, compañera, hermana, amiga, que te quede claro:

 Que no tienes porqué ser la súper heroína eterna, ni la mujer diana en la que los demás clavan los dardos de la culpa ajena. Que no eres frágil, ni torpe, ni inferior, ni ningún otro calificativo absurdo. Que no estás loca por reivindicar tus derechos, ni eres una exagerada por frenar cualquier actitud ofensiva. Que no eres bella por exigencia, ni acomodada por natural, ni mucho menos provocativa por libre. Ni mala por inteligente, ni tonta por bondadosa. Ni la mujer perfecta, ni la fea, ni la guapa, ni la alta, ni la baja, ni la gorda, ni la flaca. Ni la excepción a sus reglas, ni la regla de medidas tasadas en la que, supuestamente, debes encajar. Que hagas de tu cuerpo la extensión de tus ideas, que lo reconozcas frente al espejo, lo beses cada mañana y lo disfrutes como únicamente tuyo, con el poder de decisión que eso conlleva siempre. Que no intenten clasificarte, que no te pinten de rosa sino te gusta, que no te planten vestido sin decidir, que no te hagan presumiblemente débil, vulnerable o sumisa. Que tú no sólo eres una mujer, sino que puedes ser todas y cada una de ellas, que puedes ser quien quieras, como quieras, donde quieras y cuando quieras.

LIBRE.


Que se enteren de una vez, alto y claro, no pretendemos que nos aplaudan, ni procuramos que nos glorifiquen, ni necesitamos que nos representen. Que, simplemente exigimos, sin excepciones, que nos respeten en igualdad.